Me advierten que noventa minutos no dan para sacar conclusiones, que los apuntes hay que confirmarlos, que todo puede ser un espejsimo, que la Copa no es la Liga y que toda conclusión sería precipitarse. Emilín, que bautiza a los jugadores y que ha visto más fútbol que Di Stéfano, nada más verle calentar, le puso el nombre: la zurda de Dios. Apunten el apellido: De Lucas. La reflexión viene a cuento porque el San Roque se ha reforzado de cara a la segunda vuelta y eso determina que no se conforma con lo que tiene, que es extraordinario, y que pone la vista en el futuro, que se llama construir sin prisa pero sin pausa. Y dentro de ese reforzamiento, han aterrizado en el club Pablo Oliveira, que supone un salto de calidad para la defensa y De Lucas, que es como la seda pero con cabeza y recorrido. Hasta ahí, todo normal. Lo interesante es que el San Roque se ha distinguido hasta llegar aquí por la frescura, por la poca importancia que le ha concedido a la presión que supone luchar con los ogros. Esa sugerente apuesta es su principal arma. Baste recordar a Añete, Chapi, Juan Villar, Vidal o Joaquín. Y para colmo llega De Lucas, lo que es añadir un violinista al mismo tiempo que un poeta. Todo lo que dejó el otro día en la Copa llevó firma de autor. La recuperación, la movilidad, los pases, la inventiva. Si De Lucas no se aflige y sigue sonriendo, entonces el San Roque, con todo lo que tiene y expresa ya, puede ponerse como techo el cielo porque no hay equipo en la categoría que junte tanto talento de cintura para arriba. Hecha la exposición, vayamos con el partido, que es un final porque los retos se fijan de semana en semana. Y levantado el vuelo tras dos victorias consecutivas, es fundamental reafirmarlo todo, seguir ahí, incordiando a los grandes. El invitado es el Roquetas, una espedie de equipo de difícil definición porque igual es cocodrilo que cervatillo. Es la cuaerta cita entre ambos en lo que va de temporada y dicen que el roce hace el cariño. Apuntar que, de momento, el conjunto almeriense sumar dos triunfos por uno el San Roque, que precisamente significó el pase a cuartos de la Copa. En tierras almerienses, en Liga, el San Roque cayó por 2-0 y en la visita de ellos al Municipal dieron un festival de fútbol. Otra cosa fue la visita del cuadro lepero a Roquetas en la Copa. Allí se sacó espinas y avales para que el rival comparezca en Lepe entre la duda de salir o quedarse. Cada partido es un mundo y ahora, el San Roque navega en mar abierto con el viento a favor. Con respecto al once, al cuerpo técnico local le asalta la duda. Después de comprobar que De Lucas y Oliveira están para competir ante cualquiera y que los brasileños ya se adaptan, son cuatro los que hay que añadir a las opciones. Eso sí, seguramente no muevan mucho porque el equipo cumple una trayectoria impecable y tampoco se trata de revolucionar nada. Cada uno tendrá su momento y eso sabrá entenderlo la plantilla al completo. Así el asunto, el once más posible será el formado por Isaac, Juanlu, Alfonso, Hornillo, Vidal, Juan Villar, Chema, Nando, Añete, Chapi y Joaquín. Hay que tener en cuenta que el San Roque volverá a jugar tres partidos en una semana, con el horizonte puesto en Melilla, por lo que la dosificación debe ser un apunte a tener en cuenta. Lo mejor de todo es que las alternativas han aumentado hasta el infinito y eso concede tranquilidad y seguridad al mismo tiempo. Precoupa el estado del césped, castigado por las lluvias y que siempre va en detrimento del que propone el fútbol. Ellos vienen sin sus dos centrales titulares, por lo que por ahí se les puede colar el aire o la tormenta. Se espera a un San Roque atrevido porque todo lo que sea especular será darle aire al contrario. Y la experiencia dice que el Roquetas sed maneja bien en la baja intensidad. Así que la consigna será descamisarse y meter al enemigo en su cueva hasta que saque la bandera blanca o doble la rodilla. El espectáculo está servido. Tengan en cuenta las primeras líneas de esta previa para determinar lo que puede ser el San Roque con De Lucas y los poetas. Se anuncia fútbol y baile por sevillanas. El vestuario ha dicho que no quiere frenos por ninguna parte y el club ha entendido el mensaje con los refuerzos. Llega el Roquetas, casi indescifrable. Poco importa ahora eso. Tiene tanta seguridad el San Roque que mira para arriba y no alcanza a adivinar su techo.
Me advierten que noventa minutos no dan para sacar conclusiones, que los apuntes hay que confirmarlos, que todo puede ser un espejsimo, que la Copa no es la Liga y que toda conclusión sería precipitarse. Emilín, que bautiza a los jugadores y que ha visto más fútbol que Di Stéfano, nada más verle calentar, le puso el nombre: la zurda de Dios. Apunten el apellido: De Lucas. La reflexión viene a cuento porque el San Roque se ha reforzado de cara a la segunda vuelta y eso determina que no se conforma con lo que tiene, que es extraordinario, y que pone la vista en el futuro, que se llama construir sin prisa pero sin pausa. Y dentro de ese reforzamiento, han aterrizado en el club Pablo Oliveira, que supone un salto de calidad para la defensa y De Lucas, que es como la seda pero con cabeza y recorrido. Hasta ahí, todo normal. Lo interesante es que el San Roque se ha distinguido hasta llegar aquí por la frescura, por la poca importancia que le ha concedido a la presión que supone luchar con los ogros. Esa sugerente apuesta es su principal arma. Baste recordar a Añete, Chapi, Juan Villar, Vidal o Joaquín. Y para colmo llega De Lucas, lo que es añadir un violinista al mismo tiempo que un poeta. Todo lo que dejó el otro día en la Copa llevó firma de autor. La recuperación, la movilidad, los pases, la inventiva. Si De Lucas no se aflige y sigue sonriendo, entonces el San Roque, con todo lo que tiene y expresa ya, puede ponerse como techo el cielo porque no hay equipo en la categoría que junte tanto talento de cintura para arriba.
Hecha la exposición, vayamos con el partido, que es un final porque los retos se fijan de semana en semana. Y levantado el vuelo tras dos victorias consecutivas, es fundamental reafirmarlo todo, seguir ahí, incordiando a los grandes. El invitado es el Roquetas, una espedie de equipo de difícil definición porque igual es cocodrilo que cervatillo. Es la cuaerta cita entre ambos en lo que va de temporada y dicen que el roce hace el cariño. Apuntar que, de momento, el conjunto almeriense sumar dos triunfos por uno el San Roque, que precisamente significó el pase a cuartos de la Copa.
En tierras almerienses, en Liga, el San Roque cayó por 2-0 y en la visita de ellos al Municipal dieron un festival de fútbol. Otra cosa fue la visita del cuadro lepero a Roquetas en la Copa. Allí se sacó espinas y avales para que el rival comparezca en Lepe entre la duda de salir o quedarse. Cada partido es un mundo y ahora, el San Roque navega en mar abierto con el viento a favor.
Con respecto al once, al cuerpo técnico local le asalta la duda. Después de comprobar que De Lucas y Oliveira están para competir ante cualquiera y que los brasileños ya se adaptan, son cuatro los que hay que añadir a las opciones. Eso sí, seguramente no muevan mucho porque el equipo cumple una trayectoria impecable y tampoco se trata de revolucionar nada. Cada uno tendrá su momento y eso sabrá entenderlo la plantilla al completo.
Así el asunto, el once más posible será el formado por Isaac, Juanlu, Alfonso, Hornillo, Vidal, Juan Villar, Chema, Nando, Añete, Chapi y Joaquín. Hay que tener en cuenta que el San Roque volverá a jugar tres partidos en una semana, con el horizonte puesto en Melilla, por lo que la dosificación debe ser un apunte a tener en cuenta. Lo mejor de todo es que las alternativas han aumentado hasta el infinito y eso concede tranquilidad y seguridad al mismo tiempo.
Precoupa el estado del césped, castigado por las lluvias y que siempre va en detrimento del que propone el fútbol. Ellos vienen sin sus dos centrales titulares, por lo que por ahí se les puede colar el aire o la tormenta. Se espera a un San Roque atrevido porque todo lo que sea especular será darle aire al contrario. Y la experiencia dice que el Roquetas sed maneja bien en la baja intensidad. Así que la consigna será descamisarse y meter al enemigo en su cueva hasta que saque la bandera blanca o doble la rodilla.
El espectáculo está servido. Tengan en cuenta las primeras líneas de esta previa para determinar lo que puede ser el San Roque con De Lucas y los poetas. Se anuncia fútbol y baile por sevillanas. El vestuario ha dicho que no quiere frenos por ninguna parte y el club ha entendido el mensaje con los refuerzos. Llega el Roquetas, casi indescifrable. Poco importa ahora eso. Tiene tanta seguridad el San Roque que mira para arriba y no alcanza a adivinar su techo.
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